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¿Qué son los hongos saprófitos?

Los hongos saprofitos, son “descomponedores” de materia orgánica. Son los principales recicladores del planeta, pues mediante la maraña de micelios que tejen entre las paredes celulares de las plantas “muertas” y mediante las encimas y los ácidos que liberan, extraen de éstas de nuevo, complejos químicos simples, devolviéndolos a la naturaleza. Pueden colonizar cualquier tipo de substrato orgánico.

En los grandes bosques, es donde podemos hallarlos con más facilidad, pero también los podemos encontrar, en parques urbanos, en el interior de las grandes ciudades, en las plantaciones de árboles frutales, en las maderas empleadas en construcción, en serrerías, en traviesas de las vías, en pastizales sobre el humus o sobre el tallo seco de las hierbas, en turberas viviendo sobre restos vegetales, sobre estiércol, (coprófilos), en los restos de hogueras, (pirófitos), etc.

Todos los ecosistemas dependen directamente de la capacidad de los hongos de descomponer la materia orgánica vegetal. El resultado de su trabajo es el retorno a la naturaleza en forma soluble de: Carbono, hidrógeno, nitrógeno y minerales. Para que de ese modo las plantas puedan volverlos a utilizar en su crecimiento. Del mismo modo, también aprovechables por los insectos y otros organismos.

Pueden ser separados en tres grupos claves. Algunas especies de hongos cruzan de una categoría a otra, dependiendo de las condiciones reinantes.

Primarios: Todas las especies de Pleurotus y los shii takes (Lentinula edodes). En el caso de los Pleurotus se diría que consumen o descomponen directamente la paja del trigo, avena, centeno, maíz, cebada. Los shii takes (Setas chinas) se cultivan principalmente en serrín de madera de encina.

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Secundarios: Los champiñones (Agaricus bisporus). El sustrato debe estar ya en descomposición, por lo tanto lleva un proceso de fermentación de los ingredientes, para esta composta el ingrediente básico es la paja de cereales.

Terciarios: Incluye especies de Conocybe, Agrocybe y Pluteus.

AGROCYBE

Vamos a detallarlos un poquito más.

- Hongos que crecen sobre la madera o sobre sus restos: 

Si partiésemos de un pedazo de tronco recién cortado, podría pasar un montón de tiempo hasta que no se hiciese evidente la colonización por algún tipo de hongo. Desde que un hongo se instala en un sustrato, hasta que extiende su red miceliar y puede desarrollar sus carpóforos para reproducirse sexualmente, puede pasar un tiempo considerable, siempre según la especie y las condiciones. La infección suele reconocerse por un cambio en la coloración de la madera.

Existe una sucesión de tiempo entre el ataque a una madera, según el grado de descomposición en que se encuentre, pues no todas las especies fúngicas colonizan y atacan con el mismo grado de desintegración. Partiendo de un tronco recién cortado, este podría ser infectado primero por algunas especies tales, como: Fomitopsis pinicola, Fomes fomentarius, Ganoderma pfeifferi, Oudemansiella mucida, Lentinus lepideus, o varias especies de Stereum, etc. Algunas de estas especies se caracterizan por poder atacar en ciertas condiciones, a los tejidos leñosos vivos de las plantas sobre las que se desarrollan. Cuando la madera tiene ya un cierto grado de pudrición, pueden aparecer especies del género Mycena, o algunos Pluteus, Trametes, Pholiotas, etc. Y por último, cuando el tronco ha quedado convertido en serrín, la descomposición continua por otras especies, como Bolvitius vitellinus, Cyathus olla, Polyporus arcularius, Phaeolus schweinitzii, etc.

Estos hongos dependiendo del tipo de enzimas que emplean en la degradación de la madera, provocan diferentes tipos de pudriciones según el componente disuelto sea preferentemente la celulosa o la lignina. Cuando el ataque se produce sobre la celulosa, los restos que quedan están compuestos básicamente por lignina que es el componente de la madera que hace de aglomerante entre las células fibrosas cuyo principal compuesto es la celulosa. Esto origina unos residuos de color pardo o rojizo, generalmente con zonas cuarteadas de forma regular a modo de cubos que hace que este tipo de descomposición reciba el nombre de pudrición roja o parda, (Phaeolus schweinitzii, Phellinus pini, etc.). En cambio cuando el ataque lo recibe la lignina los residuos que permanecen son básicamente las fibras alargadas cuyo componente principal es la celulosa. Esta pudrición origina unos restos fibrosos de color blanco o amarillento, por lo que este tipo de descomposición se conoce con el nombre de podredumbre blanca, (Stereum sanguinolentum, Trametes versicolor), etc.

Existen numerosos tipos de pudriciones que no se ajustan a ninguna de las dos descritas con antelación. Así, hay podredumbres que afectan a la vez a la lignina y a la celulosa u otras específicas de algunos de los componentes estructurales de la madera.

Entre los hongos saprófitos, y entre los que son parásitos facultativos, existen algunos que son capaces de colonizar la madera de diferentes especies arbóreas, como Fistulina hepatica (robles, castaños), Fomes fomentarius (chopo, roble, haya), Ganoderma lucidum (hayas, robles, castaños), Trichaptum abietinum (diferentes especies de coníferas). Otras sin embargo son exclusivas de algunas especies concretas, como Oudemansiella mucida (haya), Piptoporus betulinus (abedul), etc.

- Hongos de prados y pastizales:

Son especies saprófitas que se desarrollan fundamentalmente sobre el humus de la capa superficial del suelo, descomponiendo y alimentándose de la materia orgánica procedente de restos de raíces y de los tallos de diferentes especies herbáceas. Entre otras muchas especies, podemos encontrar muy bien representado el género Agaricus, con especies como el Agaricus campestris, Agaricus macrosporus, Agaricus squamulifer, Agaricus arvensis, Agaricus xanthoderma, etc. Otro género que cuenta con numerosas especies es Hygrocybe, (Hygrocybe coccinea, Hygrocybe nigrescens, Hygrocybe psittacina), etc. Podemos encontrar así mismo, numerosos gasteromycetos de los géneros Lycoperdon, Calvatia y Bovista. También podemos descubrir algunas de las setas más apreciadas como Calocybe gambosa, Marasmius oreades o Pleurotus eringii. Y como curiosidad en los pastizales, una de las pocas amanitas saprófita, la Amanita vittadinii.

- Especies pirófitas: 

Son los hongos que tienen preferencia a desarrollarse, sobre la materia orgánica carbonizada que queda después de un incendio forestal, o en los restos de las hogueras de trabajos silvícolas. Esto supone que estas especies fúngicas soportan substratos básicos, con el PH muy elevado. Parece ser, según Pacioni G., que existen especies termo-inducidas por el fuego, es decir que las esporas de estas especies, se activan y comienzan a germinar tras un "shock térmico" producido por la elevación de la temperatura provocada por el fuego. Podemos encontrar ejemplares de Pyronema omphalodes, Coltricia perennis, Pholiota carbonaria, Myxomphalia maura, Geopetalum carbonarius, etc. En primavera no es difícil encontrar, Geopyxis carbonaria, Peziza praetervisa, Morchella conica, etc.

- Especies que se desarrollan sobre excrementos de animales:

Existen especies de hongos que desarrollan su ciclo vital únicamente sobre los excrementos de determinados animales, principalmente de los herbívoros. Aunque a veces no crezcan directamente sobre el estiércol, si los encontramos en otro sitio es un claro indicio de que ese sustrato se encuentra muy nitrificado y que con toda probabilidad anteriormente ha sido abonado con estiércol. Son muy frecuentes en este tipo de substratos especies de los géneros Coprinus, Panaeolus, Stropharia, Anellaria, Cheylimenia, Ascobolus, Pilobolus, etc. Como en el caso de algunas semillas de árboles y arbustos, se cree que las esporas de algunas de estas especies necesitan una escarificación previa, antes de poder germinar, por ello para poder desarrollarse tienen definida perfectamente su estrategia vital, que consiste en diseminar sus esporas por la hierba de los prados y pastizales en los que pasta el ganado que las ingiere, y tras pasar por el tracto digestivo de estos, son depositadas ya dispuestas para germinar, y producir nuevas setas, si el resto de condiciones ambientales lo permiten, en el sustrato coprófilo que prefieren.

 

- Especies que se desarrollan sobre turberas:

Este hábitat se caracteriza por mantener la humedad durante todo el año, lo que facilita que se desarrollen en él, diferentes especies de briofitos del género Sphagnum, entre las cuales se puede encontrar abundante materia orgánica de origen vegetal en descomposición. Las turberas suelen localizarse en las lagunas de origen glaciar de los principales sistemas montañosos. Entre otras, las especies que podemos ver con más facilidad son: Mycena sanguinolenta, Hypholoma elongatum, Inocybe lacera, Hygrocybe coccineocrenata, Cantharellus lutescens, Cantharellus tubaeformis, Marasmius androsaceus, etc.

Son por tanto los hongos saprófitos, setas que pueden cultivarse, si se les proporciona el substrato y las condiciones de temperatura y humedad adecuadas.

 

Fuente: http://www.amanitacesarea.com/guia_ecologia2.html